Hace unos años, un gran amigo y gran poeta me regaló un poema especial, que guardo para siempre. Recogió los títulos de 24 de mis obras, confeccionando una nueva. Su obra me gustó tanto que quiero compartirla. ¡Gracias, mi querido Luzyabsenta! Mi eterna admiración por tu talento sin límites. Aquí tu homenaje a esa gran creatividad que los dioses te concedieron y a la música selecta que hemos compartido en el caminar de la amistad.
Mi lugar de nacimiento es la ciudad
de Mar del Plata. Nací un 30 de noviembre en un entorno
familiar de mucho amor, valores espirituales y alegría. Mi abuela
paterna y mi padre me inculcaron el amor por la música y las letras. Ya
mi abuelo también era poeta.
Estudié Profesorado en Letras en la Universidad Nacional de Mar del
Plata. Toda mi vida soñé ser escritora. Con 10 años escribí mi primer
poema sobre el amor. La mitad de mi vida viví en Argentina y la otra
mitad en España, donde resido. Mi último estudio fue un Máster
organizado por Fidescu y la Universidad Pontificia de Salamanca con el
“Diploma Internacional de Lengua Española”. Primer promedio.
Finalista del concurso de relatos cortos organizado por la revista Lancelot de Lanzarote, con el cuento “ La Tierra llora”.
Participé en concursos literarios y el más reciente fue XX Premio de
Poesía Villa de Aranda, donde si bien no gané, obtuve una buena
clasificación (4ta) entre más de 163 poemarios.
Ocho poemas están publicados en la Antología 2006 de poesía y narrativa
breve “ escritura sin fronteras” de la Editorial raíz alternativa,
Buenos Aires, Argentina.
Descripción de la ObraEcos de un Sentir
Ecos de un sentir es una obra que
reúne poemas escritos a lo largo de mi vida. Distintas etapas lo
conforman: estadios de melancolía y añoranza en Brumas de ausencias. Allí, los interrogantes al destino, a la quebrada espera, a la soledad después de tanto amar entre paisajes de luna y sal.
Luego los estadios plenos de amor, de celebración por la vida, de universos de agua, canto y gratitud en Mareas de amor, para conectar desde las fibras más profundas con las Rompientes del espíritu, donde el alma habla más allá del propio verbo. Siembra que aporta fortaleza, aprendiendo del valor de los silencios.
Y dentro de este ámbito de Lírica, el honrar a mis raíces, el cantar a los poetas
que ayudaron con su voz a que escuchara el ritmo de mi propia voz y le
diera forma. A los paisajes sin olvido, que forman parte del entramado
de mí misma.
Finalmente, una segunda etapa que convive con la lírica: las prosas poéticas.
Escritos delicados para expresar el amor de madre, la huella de los
paisajes sin olvido, la trascendencia en concebir la vida como un todo
impregnado de luz divina.
Arco de soles. Invitación de los astros
al peregrinar del alma por los bosques lumínicos de las verdades
ulteriores, disolviendo junto a ellas las propias sombras. Fascinante
viaje que tiene un retorno: volver con más transparencia a la matriz de
la divina estrella. Escalar, caer y retomar
el sendero, avanzando en la medida en que aprendemos de la vida, sus
secretos y lecciones. Leer en el violín del viento los signos de nuestro
ahora, interpretando los celestes mensajes cuya voz y caricia, son
perceptibles sólo en las auroras. Estar despiertos para dilucidar sin premura, nuestro propio mapa de viajeros. Llorar lo que pudimos haber
sido y por miedo, no fuimos. No llorar aquello imposible por ajeno a
nuestro destino. O llorarlo en parte a solas, en el claustro de nuestros
versos, lienzos, pentagramas. Sonreír, aún cuando la tarde de lo incomprensible sea una paradoja. Porque el humor tiene matices divinos. Y amar como el mar ama la
orilla, como el ser cuando desnudo en gloria y vanidades- siendo íntegro
en su esencia- ama por entero a su igual: otro peregrino.
Nota: Hay tanta ternura y humanidad en este video, que es imposible no llorar de emoción.
Agua como recuerdo del medio donde el ser humano se formó. Masaje de
amor imprescindible!, arte médica en darle tanta serenidad para su
sueño. Bellísimo.
- No tengo ganas hoy de poner en mis dedos alegría.
-Entonces tengo una idea: ¿quieres venir conmigo a cortar
flores del jardín y armar un centro de mesa en recuerdo de la abuela?
- La abuelita no vendrá más, mamá. Tampoco nuestro gato.
- Sí, amorosa mía, lo sé. ¡Y siento que te afecte así! Pero
te encanta recordarla eligiendo sus flores preferidas.
- Hoy no tengo ganas de recordar. Sólo tengo ganas de
llorar.
-¿Y por qué mi cielo?¿ Por qué estás tan triste, tú que
brincas con los arcoíris y regalas sonrisas a los demás?
- No lo sé pero quiero resbalar como las lágrimas lo hacen y
estar en otro lugar. ¡Y no es porque no te quiera, mamá! Pero me lastiman los finales tristes, las orillas que no las
puede unir el mar, los payasos cuando fingen estar bien. Hoy renuncio a que me
peines, a bailar con las estrellas, a ser un cascabel. Tengo el corazón
apagado.
¿Será que a veces el alma se cansa de dar, mamá? ¿Y qué hay
de lo que yo le pido a Dios por las noches?