lunes, abril 15, 2019

No temas





No temas.

Cruza en vuelo las cimas del cielo con tu mejor sonrisa, con la paz que mereces. Ya no duele la materia, ya cesó tu sufrimiento.

No te suelto.

Mi alma está contigo, allá donde vayas.

Y te imagino contándome cómo es ese camino de lirios y de ángeles, de puentes de amor y de bondades.

¡Cuánto para pintar en ese lienzo eterno…! ¡Cuánto para descansar y ser feliz junto al Maestro!

Vivimos años de inmensa alegría, de charlas trascendentales y de sueños sin límites. Teníamos la complicidad de esas amigas que con sólo mirarse, ya se entendían. Ambas guardianas de nuestros niños, ambas creativas, donde aquel cuadro tuyo de dos manos en actitud de rezo y mis versos, se convirtió en nuestro mejor sello.

Te sigo llorando como cuando te lloré a solas porque intuí que te ibas pero ahora  te sé serena y con luz de estrella.

Pudimos vernos con el corazón y abrazarnos un día donde no existieron las coincidencias. ¡Qué paz nos dejó ese encuentro! Lo arregló Dios para las dos. Con eso me quedo.


¡Te quiero mucho!

Todos los derechos reservados



viernes, julio 06, 2018

Sauce azul






Nunca pensé que hallaría otra alma similar a la mía, al quedar extasiada como yo, ante los paisajes celtas.  Aunque, desde entonces y sin tu canción de lavandas, no he vuelto a descifrar el mensaje ulterior del verde y de las rocas. Pero no me quejo. Es así como se vive un gran amor en esta tierra:  intenso en todos sus matices, vital y sensible a la vez porque llora, conmovido, ante la trascendental belleza. Y  es obsequio absoluto de los mismos dioses que precisa ser bien resguardado de la envidia de los otros.

Ningún atardecer fue tan inmensamente rojo como aquel donde se tocaron nuestras auras. Ni este mar que sigue azul y que me trae, sin cesar y sin buscarlo, la pleamar constante de tus ojos.

Éramos, en nuestros caminos solos antes del todo, dos espíritus celtas. Pero se potenció el resplandor plateado de las albas al amarnos, al buscarnos como aves que únicamente pueden vivir la libertad, si en esos vuelos nuestros, las alas van juntas.

Nos convertimos en aire, en lumbres de la noche cual luciérnagas, al susurrarle al amor y revestirnos de un destello en transparencias.

Tus abrazos nobles, tatuados aún hoy en mi piel para cubrirme de amor y  protección frente a los lobos. Caricias de fuego y agua. Tus manos como nidos de luz que sigo amando. Misterio infinito en la fuente de nuestros labios. Delicias de silencios recitados en el iris de las complicidades.

Dejamos pasos sobre la hierba de los sueños, buscando un vértice en el tiempo que nos apartara del mundo para seguir creando con la música del corazón, nuevas auroras. Tuvimos coraje en precipicios, en aludes que hablaban de imposibles tras las oscuras lunas. Pero la fuerza del latir hizo el milagro de avanzar en la profundidad y rescatar la esencia de sabernos uno,  en ese entonces sublime de fragancias, en este ahora de probada valentía y en la eternidad.

Ya pueden marcharse los otoños y caer en lágrimas las hojas, pero jamás perece la memoria del amar en el corazón, habiendo amado tanto.  No sé ni quiero despedirte en mí porque entonces, moriría también mi verso, morada de sal donde intacto está tu nombre.

He puesto mi tienda de campaña en una estrella. Es mi sitio celta preferido para proseguir con mis ilusiones serenas y mis pasos de esperanza. Desde allí, en oración de amor eterno, sigo celebrando la alegría de tus latidos, aunque estén lejanos. Desde allí, intuyo tu voz de sauce  azul y te bendigo.

Amar también se escribe con el vocablo gratitud.

Carmela Viñas
Todos los derechos reservados


sábado, febrero 10, 2018

Un verso para mi corazón





Contemplo entre las alas de las hojas

esa sinfonía de atardeceres,

ese matiz de luz

que como candil perenne

me llevará, quedando absorta,

a mi corazón-sagrario.



Quiero honrarle con el himno

de las lágrimas más sabias y hermosas;

escribir en el nido silencioso

donde la esperanza fue derrota,

un verso con ribetes de luna

para mí sola.



Amar  a mi corazón

y regarlo en profundidad de diálogo,

abrigo, comprensión y miel

hasta que vuelva a nacer la rosa.



Esbozar para él

un paisaje de luciérnagas

en mi presente de renovado aire,

sin espinas ni memoria.

Y dejar que viertan esos aleteos,

serenidad,

cual cántaro de paz

en la tierra sedienta de mis ojos.

Todos los derechos reservados



miércoles, junio 07, 2017

Cascada - Haiku-


Cascada de luz.
Arpa noble del corazón
en sentimientos.


Haiku seleccionado en el I Concurso de Haikus de Diversidad Literaria ( 2017).



sábado, febrero 18, 2017

Lancelot








Por la hiedra del honor y la caballerosidad, asciende Lancelot al cielo de Ginebra.

Dama de azahar, suspiros y sueños. Reina cautiva, redimida por los lazos del amor.

El yelmo  de la valentía custodia la indefensión  de la dulce amada.

Lancelot en la encrucijada más atroz: su valor vencido por el arrullo de una musa real y la obediencia al rey de reinos: Arturo.

Rescate de los sueños más certeros, de los silencios que besan las miradas. Sus miradas de cántaro y anhelos.

Alba nueva que restablece el equilibrio por la hazaña de un jinete enamorado.

Y de su corazón, laúd abatido por una cuerda prohibida, emergen fuentes de heladas lágrimas.


Todos los derechos reservados




sábado, febrero 11, 2017

Palabras




—Ven, vamos a lo alto de esa sierra a contemplar cómo Dios pinta los cielos—exclamó el alma

—Pero estoy algo cansada—expresé yo.

—La subida no es muy alta. Cuando menos te lo esperes, ya estaremos en la cima.

—Está bien. Subamos…

Los rosáceos de la tarde comenzaron a hablarnos. Se entremezclaban con el violeta. Volaban en ráfagas de luz los recuerdos.

—¿Dónde están aquellas palabras  que un día vistieron de sueños mis ojos? Traían esperanza pero se esfumaron como estos mismos colores que también  perecerán.¡ Sublimes las metáforas del amor y a su vez, cuántas espinas contiene!

—Eran hijas de un momento. Mariposas en el aire de un susurro. Ecos de las flores— no su esencia— para alegrar tus primaveras. No estaban destinadas a quedarse y a ser valientes, cuando el invierno de la imperfección asomase para dejarnos desnudos frente a las mutuas sombras.  

—Si es así, alma sabia, me despido de ellas. Prefiero estos silencios.

—En la aparente mudez de los mismos, también existen las palabras.

—¡Únicamente en ellas creo!

—Ahora mismo se van asomando. Pueblan la noche, luego de la fugacidad de todos los instantes vividos que no supieron vocalizar lo eterno, aquello más comprometido.

Palabras- luz que no llevan en sus manos el halago vacuo sino el sentimiento más puro.

Palabras-faro que nos acompañan en todas nuestras travesías, niña mía, sin defraudarnos.

Palabras que no van enamorando porque ellas mismas son el Amor.

Todos los derechos reservados


sábado, febrero 04, 2017

Música y verso




Hay una música secreta

en las siluetas rosáceas de la aurora,

en la caricia amigable del viento,

en el temblor dulce del agua.

Es sublime quietud

—otras veces, orquesta de olas—.

Abrazado a su vientre

como hijo de una armónica,

el verso existe,

se nutre,

emerge.

Y al igual que ella

en metáforas de oboes,

también ama, grita, llora.